viernes, 9 de noviembre de 2007

Relajación

Dentro del equilibrio psicobiológico encontramos siempre un ritmo fundamental. Una fase activa y una fase pasiva. A grandes rasgos podríamos decir que la fase activa está caracterizada por el movimiento y la fase pasiva por el reposo. Ambas fases son indisociables una de otra y vitalmente necesarias.La forma actual de vida occidental prioriza la fase activa, el movimiento, la maximización de la actividad y producción en todas sus formas.

Es bien sabido las implicancias psicobiológicas del estrés en el organismo, provocando un deterioro de los tejidos por hallarse los mismos sometidos a una actividad constante. Lo mismo puede aplicarse a la actividad psíquica del individuo.La relajación conciente permite equilibrar física y psíquicamente a la persona, llevando el ritmo psicobiológico a una armonía natural, permitiendo el descanso y regeneración de los músculos y tejidos, y la renovación del psiquismo.

Aspecto energético

Se puede encontrar una notable interacción entre las contracturas musculares y los estados anímicos de tensión y estrés, siendo posible influir en ellos tanto desde el cuerpo mismo como desde el trabajo de elaboración psíquica.El estiramiento y elongación de los músculos producen la relajación de estos en la fase pasiva del trabajo.

La relajación conciente permite liberar esta energía de desgaste que en el caso de la contractura muscular es negativa para el organismo. Así mismo se minimiza el consumo energético general, quedando esta energía libre en el sistema nervioso y a su disposición. Esto produce en primer término una liberación de los estados emocionales de tensión o estrés, quedando la energía nerviosa utilizable para otros propósitos como la sublimación o el trabajo interior.

Técnica de la relajación conciente:


En primer lugar la postura a adoptar es savasana o postura del cadáver sobre el suelo con una delgada colchoneta o frazada de por medio. Consiste en colocarse en posición supina, o lo que es lo mismo con la espalda apoyada en el piso, las piernas separadas levemente, con los dedos de los pies hacia los lados, los brazos se hallan distendidos a los lados del cuerpo separados unos centímetros del mismo con las palmas hacia arriba.Se comienza haciendo unas respiraciones lentas y profundas sin llegar a forzar los pulmones.

En cada exhalación se debe adoptar la actitud de "soltar", es decir en cada exhalación se debe intentar aflojar, soltar, relajar, las tensiones emocionales y físicas. Otro aspecto de suma importancia a tener en cuenta es que debe haber en todo momento una atención conciente a todo el proceso de relajación, así como también de los estados mentales. Esto permite la incorporación a la conciencia de la energía que se va liberando progresivamente, produciendo una expansión de la misma y de sus posibilidades.

Tómense la cantidad de respiraciones necesarias por cada parte del cuerpo. Si así lo siente puede acompañar el proceso con autosugestiones mentales diciendo para sus adentros "relax" o "mi pierna se relaja", etc.Tras haber completado el recorrido podemos centrar nuestra atención en la respiración, siendo concientes de sus movimientos y del aire entrando y saliendo de los pulmones.


Fuente:

Relajación

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