viernes, 9 de noviembre de 2007

La cereza


La cereza

Sacia el apetito y limpia la sangre

Las cerezas hay que consumirlas de una en una, masticándolas y ensalivándolas bien.

Las cerezas constituyen una fruta fácil y agradable de tomar, que conviene especialmente para:


La obesidad: El hecho de que las cerezas tengan que comerse una a una, hace que resulten muy efectivas en caso de obesidad. El efecto diurético y depurativo de las cerezas, así como su escasez en sodio y grasas, potencia a su acción adelgazante.
Diabetes: Los diabéticos toleran bien, cantidades controladas de esta fruta.


Curas depurativas: Uno o dos días de cura de cerezas, constituye una excelente depuración orgánica, que favorece la eliminación de los desechos y de las tóxinas.


Afecciones crónicas: El uso abundante de las cerezas, especialmente en forma de cura semanal, se recomienda en todo tipo de enfermedades crónicas tales como artritismo, gota, reumatismo crónico, estreñimiento crónico, entre otros.


Cura de cerezas: Se realiza consumiendo como único alimento, medio kilo de cerezas maduras tres o cuatros veces diarias, durante uno o dos días. Los que tengan el estómago delicado pueden tomarlas hervidas. Para obtener un efecto intenso, se recomienda intercalar entre las tomas de frutos, varias tazas de decocción de pedúnculos (rabos), que se prepara haciendo hervir 50 g de pedúnculos en un litro de agua durante cinco minutos.



Judith Rodriguez, Andremona

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